Los grandes líderes de la historia en todos los campos se han caracterizado por su gran humildad,
quienes, a pesar de la altura que lograron en la escala social, no los
atacó la fiebre del poder que es la soberbia, el pecado más común que
cometen con mucha frecuencia los que logran el éxito; quienes están
seguros de que la humildad es lo único que les falta para ser
perfectos, que se sienten superiores a todo el mundo y nadie está a su
altura y nadie los merece, "atrás de un líder lleno de soberbia solamente lo sigue el resentimiento de sus seguidores".
Es común escuchar la expresión “ya se
le subió"; por supuesto, es el éxito que le cerró el cerebro y se lo
llenó de estiércol, pues el líder auténtico comprende que él depende de su gente y no a la inversa, como la mayoría de los líderes que no logran comprender que la grandeza de sus obras depende de la acción de sus seguidores.
¿Quién es más importante, el líder o los seguidores?
Este planteamiento es similar a ¿qué fue primero, la gallina o el huevo?
Por supuesto que es un binomio
inseparable, imagínese que un líder proclame "aquí hay un líder sin
seguidores"; o a la inversa, un grupo humano sin líder sería el
equivalente a jugar fútbol sin portería, sin dirección alguna.
El líder señala la meta, el objetivo a lograr
y los seguidores deben realizar la tarea para lograrlo, así encontramos
grandes organizaciones en que día a día deben todos sus integrantes
realizar el sueño de su líder; por tanto, el liderazgo de Excelencia está consciente de que el poder de realización está en su gente.
El líder debe identificarse e inspirar la confianza de cada seguidor y a través de su humildad lograr este acercamiento para lograr el binomio fundamental del éxito:
Líder - Seguidor
Cuando se está en la cima es fácil olvidarse
del origen del esfuerzo realizado por cada colaborador y el apoyo
recibido para que uno llegue a triunfar; la gratitud es una de las
virtudes que siempre debemos practicar y tener presente que a través del
esfuerzo de los demás se logran los resultados.
Cuando las cosas van bien y estamos
logrando materializar nuestros sueños es fácil caer en la soberbia y
creer que todo se debe solamente a nuestro individual esfuerzo, cuando
en realidad gracias al esfuerzo de todo un equipo se logra el triunfo.
Pueblos enteros se ven agobiados por
esta falsa apreciación, como le está sucediendo actualmente a Estados
Unidos, que creen que el mundo entero debe aprender de ellos y están
seguros de que todo lo saben, es una de las razones fundamentales de su
declinación productiva y de su actual crisis económica; si desean
retomar el camino que los llevará a volver a ser líderes mundiales
deberán aprender humildemente de los demás.
Si algo nos asegura a todos los seres humanos un crecimiento continuo es la humildad
por aprender, la humildad a dar reconocimiento a cada uno de nuestros seguidores;
si deseamos la incondicionalidad y entrega de nuestra gente no olvidemos que
la humildad es el vehículo que los mantendrá unidos emocionalmente
con su líder.
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